lunes, 15 de febrero de 2021

Elba, primer fósil femenino del Mesolítico estudiado genéticamente en la Península Ibérica.

 

Elba, la que viene de las montañas.

Según la reconstrucción hipotética de su historia, los investigadores piensan que hace 9300 años,  Elba caminaba con su ganado (3 uros) por la ruta más cómoda, a mitad de la ladera, donde aún quedaban restos de nieve. Supuestamente habría sido a finales de invierno o principios de la primavera, porque en invierno Elba no se habría aventurado a cruzar por allí, y en verano habría visto el pozo en el que sufrió el accidente. Elba y los uros, pisaron en falso y la tierra se derrumbó bajo sus pies y se precipitaron unos 15 metros de profundidad, en lo que hoy se conoce como Cova do Uro, donde fallecieron, aunque parece ser que no al instante de caer.

Elba es el primer fósil femenino estudiado genéticamente en la Península Ibérica del Mesolítico, entre el Paleolítico y el Neolítico. Datada según el carbono 14 dos milenios antes que el hombre de ojos azules de La Braña. Es la muestra antigua más occidental estudiada en Europa. Su nombre se lo pusieron debido a su historia, y significa “La que viene de las montañas”. En 1996 se rescató una parte del cráneo, y posteriormente se han ido encontrando otros huesos y la otra parte del cráneo. A partir de estos restos, los llamados Padres de Elba, han podido realizar un exhaustivo estudio de la mujer.

Elba medía 1,50m y pertenecía al haplogrupo U, característico de los cazadores recolectores europeos. Desde niña arrastraba secuelas de un traumatismos craneal y tenía artrosis. También sufría dolores de muelas y estaba malnutrida debido a que era época de escasez de alimentos. Lo curioso es que Elba era morena de pelo, ojos castaños y de piel negra. Esto no tiene una explicación clara, y se dice que puede tener alguna relación con el hombre de Cheddar Inglés, pero a diferencia de este, Elba no tiene ningún rasgo africano. Aunque se piensa, que debido a los desplazamientos humanos por las glaciaciones, Galicia por aquella época pudo estar poblada por humanos de piel más clara y otros de piel más oscura.

Los padres científicos de Elba son el geólogo Juan Ramón Vidal Romaní y la paleontóloga Aurora Grandal. En la investigación también han participado la genetista especializada en ADN humano antiguo Gloria González Fortes; el antropólogo forense Fernando Serrulla; y la artista forense Margarita Sanín, experta en reconstruir rostros de los que ya no quedan más que los cráneos.

Todo lo relativo a Elba podemos encontrarlo en el Museo Xeolóxico de Quiroga (Lugo).


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